Cuando su confesión lastimo mis oidos me dije no la escuches no te ahogues en su mar, yo abri de par en par las puertas de mi alma y deje que saliera mi secreto peor disimulando lo triste y conservando la calma le dije aunque no creas estoy buscando amor. Nos rendimos los dos al fingir como tontos que yo era su marido y que ella era mi mujer pèro al cabo de un tiempo yo no queria ser su esposo y ella quiso volver a ser la dama infiel ahora ella esta feliz volvio con el idiota yo recorro las calles buscando otra mujer y aprendi que mentirse tiene patas muy cortas que siempre la costumbre, va a matar al placer va a matar al placer.
martes, 19 de julio de 2011
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