La mente oriental ha sido condicionada para mantener cierto equilibrio en el éxito o el fracaso, en la riqueza o en la pobreza, en la enfermedad o en la salud, en la vida o en la muerte.
La mente occidental no tiene idea de tal equilibrio, se perturba demasiado. Con el éxito, se perturba; empieza a sentirse en la cima del mundo, empieza a sentir cierto complejo de superioridad. En el fracaso, se va al otro extremo; cae al séptimo infierno. Es desgraciada, profundamente angustiada y siente un tremendo complejo de inferioridad.
Está desgarrada.Y la vida consta de ambas.
Hay momentos que son hermosos y hay momentos que son feos.
Hay momentos en los que estás enamorado, hay momentos en los que sientes ira, odio
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