Cada niño nace con tanto amor como se puede contener, con más amor del que uno puede contener, con amor desbordante. Un niño nace como amor; un niño está hecho del material llamado amor. Pero los padres no pueden proporcionar amor. Ellos tienen sus propias carencias: sus padres nunca les amaron. Los padres sólo pueden aparentar. Pueden hablar del amor. Pueden decir: "Te amamos mucho", pero todo lo que hacen es muy poco amoroso. La forma en que se comportan, la forma de tratar al niño es muy insultante; no hay respeto. Ningún padre respeta al niño. ¿Quién piensa alguna vez en respetar al niño? No se piensa que el niño sea una persona en absoluto. Se piensa que un niño es algo así como un problema...
Pero no hay respeto ni hay amor. Los padres no han conocido el amor. La madre no ha amado al esposo, el esposo no ha amado a la esposa. El amor no existe entonces. La dominación, la posesión, los celos y toda clase de venenos son los que destruyen el amor...
El amor es una flor muy frágil. Se le tiene que proteger, se le tiene que fortalecer, se le tiene que regar; sólo así se vuelve fuerte. Y el amor del niño es muy frágil, naturalmente, porque el niño es frágil, su cuerpo es frágil. ¿Crees que un niño abandonado será capaz de sobrevivir? Piensa simplemente en lo desamparado que está el hombre. Si a un niño se le abandona, es casi imposible que él sobreviva. Morirá. Y eso es lo que está pasando con el amor.
Al amor se le deja abandonado. Los padres no pueden amar, no saben qué es amar, no han florecido nunca en el amor. Recuerda a tus propios padres... y recuerda, no estoy diciendo que sean responsables. Son víctimas tal como tú eres víctima; con sus propios padres pasó lo mismo...
El amor sólo crece con amor. El amor necesita un ambiente amoroso, ésta es la cosa más fundamental para recordar. Sólo en un ambiente amoroso crece el amor; necesita a su alrededor la misma clase de pulsación. Si la madre es amorosa, si el padre es amoroso, no sólo con el niño, si ellos se aman mutuamente, si el hogar tiene una atmósfera amorosa en la que fluye el amor, el niño empezará a funcionar como un ser-amor, y nunca hará la pregunta: "¿Qué es el amor?". Lo sabrá desde el comienzo mismo, se convertirá en su fundamento.
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